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Por Lilyán de la Vega

Del latín perditio, la palabra perdición tiene entre sus significados el de la pasión desenfrenada de amor. Y por eso nuestra Perdición de Caramelo Marino, nuestro Pecado #7, se describe tan bien a sí mismo.

Este pecado, en el que el tostado del caramelo se exalta maravillosamente,  sigue la receta tradicional del postre bretón, Crema de Caramelo con Mantequilla Salada, un toque muy particular que revela la identidad de este producto típico de Bretaña, la costa noroeste de Francia en el Océano Atlántico.

A menudo, el nombre de nuestro pecado causa curiosidad. ¿Por qué le llamamos Caramelo Marino?

Bretaña es una región que se caracteriza por su pasión desenfrenada de amor por el mar. Su gastronomía se basa en su amplia variedad de pescados y mariscos; sus postres son famosos, en especial las crepas rellenas de caramelo con mantequilla salada.

Los bretones se sienten muy orgullosos de sus recetas con mantequilla salada, pues en el siglo XVIII, el Rey Philippe VI decretó un impuesto sobre la sal en toda Francia, que la encareció en este país. La excepción fue Bretaña, que quedó exonerada del impuesto por pertenecer al Reino de los Francos, y por tanto pudo seguir utilizándola a un precio accesible.

Esa es la razón de que las crepas bretonas sean tan diferentes a las del resto del país, ¡están hechas con mantequilla salada! Y si les agregas una cucharada de nuestro Pecado #7, ¡serán tu Perdición!

Aquí te compartimos un video de una popular cantante bretona, Nolwenn Leroy, Juste pour le souvenir, en el que justamente se menciona la sal y nuestra perdición: tu sonrisa cada vez que pruebas nuestros pecados Tornazul.

“Un poco de sal, sólo para recordarme, que detrás de las nubes del cielo, se esconde tu sonrisa.”

 

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